『縄の磁場』 "Campo magnético de la cuerda"

La exposición 縄の磁場 "Campo magnético de la cuerda", que recoge los 45 años de actividad en la fotografía bondage de Norio Sugiura finaliza el 9 de Octubre con una fiesta en el Jack Rose.

 Esta exposición representa todo un hito en la actividad social de la escena shibari internacional. El peso específico de Norio Sugiura como fotógrafo, creador y, en gran medida, responsable del estilo visual que hoy en día asociamos al shibari han convertido este evento en un punto de encuentro obligado.

Tanto en la inauguración, como en el transcurso de la exposición, y es de esperar que suceda lo mismo en la clausura, prácticamente toda la escena shibari japonesa acudió a mostar su respeto al venerado maestro. Eso si, evitando coincidir a un tiempo quienes no tienen buena relación entre si.

Norio Sugiura nación en 1942 en la ciudad de Nagoya, donde vivió hasta los 18 años en que comenzó sus estudios de diseño, profesión que le llevó en los primeros 70s a trabajar como técnico en los espectáculos eróticos del ASAKUSA Eastern Theater. Al final de la década empezó a trabajar como ayudante de dirección del gran Dan Oniroku, periodo en el que empieza a experimentar con la cámara.

Después vendría su colaboración de diversas cabeceras de referencia en el mundo editorial SM japones, participación el producciones cinematográficas, y sesiones fotográficas siempre con los mas destacados profesionales del momento.

Merecen especial mención por la calidad del trabajo conjunto su etapa con Nurekei Chimuo (final de los 80s) continuada desde 2009 con su único alumno reconocido Akira Naka

La exposición recoge 180 fotografiás tomadas a lo largo de estos 45 años, elegidas entre mas de 3.000 negativos y 10.000 ficheros digitales

según palabras del propio Sigiura

“¿Cómo podría dejar de lado una fotografía cuando una mujer me había regalado una parte de si misma para la realización de la foto? Cada vez que tenía que descartar una imagen, sentía como si estuviera traicionando a la mujer que me había permitido fotografiarla. Fue, verdaderamente, un proceso muy doloroso “.