El Arte Erótico del Bondage Japonés

El bondage, como juego erótico, tiene la función de restringir a la persona inmovilizada. Impedir sus movimientos manteniéndola en posiciones más o menos llevaderas, más o menos dolorosas. La restricción de movimientos por una parte satisface el deseo de dominación de quien ejerce el bondage. Por otra, cubre la necesidad de ser sometida de la persona que es objeto de la restricción.


El bondage, y por extensión, la restricción erótica tiene una fuerte carga visual. La imaginería pop del Siglo XX está plagada de sugerentes imágenes de personas, casi siempre mujeres, atadas e inmovilizadas con cuerdas, correas, arneses, material ortopédico y todo lo que uno se pueda imaginar. Y si miramos un poco más atrás, las "damsel in distress" están presentes desde la imaginería religiosa católica medieval hasta las primeras películas cinematográficas. Siempre con un elemento oscuro y opresor sometiendo su inquebrantable voluntad.

Pero todo esto es en occidente. Una cultura basada en las religiones monoteístas, fundamentalmente el cristianismo. Con una tradición rural basada en el metal y la piedra, en el bien y en el mal... y en donde la sexualidad era sinónimo de pecado y estaba proscrita.

Pero, ¿qué sucedía con Japón? un país cerrado sobre si mismo durante casi cinco siglos, que salío de la edad media para entrar en un delirio nacionalista industrial. Donde el budismo zen se mezcla con el taoísmo y el shitoismo formando una forma de entender el mundo totalmente diferente a la occidental.

Su cultura rural y artesana se basa en las cuerdas y en la madera. Sus conceptos estéticos aprecian tanto la perfección formal y pureza de lineas (como ocurre con el origami) como la ruptura formal en aras de transmitir el proceso creativo en toda su extensión (como sucede con los bonsáis)

Obviamente, su "bondage erótico" no podía ser similar al occidental. Está marcado por el uso de cuerdas vegetales, por la aplicación metódica y premeditada de patrones geométicos en las ataduras, y sobre todo, por la intensidad emocional que su práctica desprende.

En realidad, la cuerda no es una herramienta, es un vehículo que facilita la conexión entre la persona atada y quien la ata. Conexión a nivel físcio, emocional y energético. Más allá de los patrónes geométricos y las habilidades técnicas en el manejo de la cuerda, lo importante es esa conexión. La persona que ata, ha de ser capaz de leer en la persona atada como si de un libro se tratase. Conocer sus miedos y sus deseos y guiarla en entre ellos hasta alcanzar un punto de equilibrio donde ambas emociones dejen de tener sentido por si mismas y se complementen dando lugar a un profundo placer

En el plano físico, el bondage japones se nutre de las artes marciales, de sus técnicas para inmovilizar a un prisionero (hojojutsu) y del conocimiento anatómico que enseña cómo causar dolor o placer.  Las posiciones en que se deja a la persona atada no son casuales. Las cuerdas se colocan con toda intención sobre determinados puntos del cuerpo. Puntos utilizados también en acupuntura o shiatsu. Se busca facilitar la instrospección de la persona atada. Su recogimiento sobre si misma.

En el plano sicológico, el elemento fundamental es la confianza. La persona atada debe confiar en quien la ata. En su saber y en su capacidad de guiarla. La técnica aplicada durante el proceso de la atadura busca la introspección, el llamado "subespacio". Un estado mental donde se anula en ego y el subconsciente toma el control. Liberando a la persona de todo tabu, prejuicio y limitación impuesta.

Y aún queda un tercer nivel de interacción. El energético, ya que una sesión de bondaje japones, se entiende también como un intercabio de energia ki entre la persona atada y quien la ata. Yang atando a Yin y ambos transvasandose sus energías. Buscando un estado de equilibrio donde nada es bueno ni malo .. blanco ni negro. Donde las barreras entre bienestar y sufrimiento se diluyen

Ah... si .. hay dos palabras ... shibari y kinbaku, utilizadas de forma aleatoria para referirse al bondaje japones. Quizas shibari encaje mejor con la faceta escenica (perfonances, fotografía ovideos) y kinbaku concentre una carga más emocional ... pero sólo son palabras ...

Sr Interior
圓心

artículo publicado originalmente  en el fanzine #shit tüyü 2012

Authors: Circulo Interior 圓心

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