Las cuerdas son más peligrosas de lo que pueda parecer

1. Conoce a tu atador/a. El hecho de que sea una persona conocida en la "escena" no es suficiente. ¿realmente, qué sabes de el/ella? Hablad. Haz preguntas. Conoce sus técnicas. Su actitud y su posición ante las situaciones de riesgo y las posibles emergencias

2. No mientas sobre tu experiencia previa con las cuerdas. No trates de impresionar. Ser novato no es motivo de vergüenza

3 Conoce las limitaciones de tu cuerpo. Ten en cuenta que ciertas condiciones físicas y tu estado de salud inciden sobre el desarrollo de la sesión y pueden modificar o incluso aumentar los riesgos. Lo que puedes hacer un día , quizás no puedas hacerlo otro.

4 Evita practicar en estados "bajos" bien sea por tu estado anímico, bien por cansancio, consumo de alcohol o drogas, jet-lag... Si no en encuentras al 100% es mejor que se lo notifiques a tu atador/a y que ambos seáis conscientes de que los riesgos aumentan.

5. Mucho cuidado si el atador da muestras de no encontrarse perfectamente. Si notas que ha estado bebiendo (alcohol) o tomando drogas, o medicamentos... si da muestras de fatiga o falta de sueño,... cualquier cosa que pueda rebajar su nivel de atención...

6. Las cuerdas son maravillosas y te llevan a un estado especial de relax (llámale subespacio...) Si embargo, para reducir riesgos debes ser consciente de lo que está sucediendo. Escucha a tu cuerpo, comprueba que la sangre llega bien a todas partes, los dedos de manos y pies deben mantener la temperatura. Prueba a mover las articulaciones. Hay riesgos ocultos que no son evidentes en un primer momento. Escucha tu cuerpo, cosquilleos, dolores...

7. No hay prisa. no caigas víctima de la lujuria o la emoción de la nueva experiencia. Tienes todo el tiempo del mundo para hacerlo todo. Disfruta del momento, y no te hagas daño a ti mismo/a.

8.No disfruta más quien recibe mayores castigos. Cada cual tiene su medida. Y no por haber hecho A, B, y C tienes que llegar hasta X, W, o Z. No por haberte suspendido de lado ya tienes que pasar a una suspensión invertida

9. Nunca dejes el ego del atador te ponga en peligro. Puede haber realizado miles de ataduras, tener años de experiencia, pero un accidente sucede en una fracción de segundo.  No temas mandar parar si ves que algo no va como crees que debería ir. Es tu responsabilidad cuidar de ti mismo/a.

10. No te calles. Cada cuerpo, cada persona, es diferente, Haber atado a 100 personas no da derecho a afirmar nada sobre otro cuerpo diferente. Los riesgos nunca disminuyen, sólo se pueden evitar con precaución y cautela.

Basado en la experiencia personal de la autora. No pretende ser exhaustivo ni infalible. Solo pretende ayudar a evaluar y evitar los riesgos


Authors: rida

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