Es cierto que la nocturnidad suele ser considerado un agravante, pero no nos engañemos, la noche permite lo que muchas veces el día impide.

En Asturias los hórreos son distintos a los gallegos, suelen ser mayores y comunales, encontrándose entre las casas en los núcleos rurales y no dentro de ellas como sucede en Galicia.

En lo que no cambian es en la función. En ambos casos sirven para guardar los preciados recursos para sobrellevar el resto del año. Osea, para no pasar hambre.

Así que esperamos a que fuera una hora imprudente para colgar en el hórreo el pan nuestro de cada día y así saciar ese hambre exhibicionista que a veces embarga a elora sin saberlo.

Alfil.

Redes, 2008.

Authors: Alfil

Ver fuente original del articulo