Siempre me ha gustado la espeleología, adentrarme en las entrañas de la tierra, cuevas, barrancos.


Cualquier freudiano puede decirme que sin duda eso es un reflejo de mi interés por regresar al vientre materno, ese útero refugio salvador donde reina la paz. Pero ya me explicarán que hacen los murcielagos en ese útero puesto que si algo me ha alegrado esas incursiones siempre han sido estos pequeños animales.

Colgados del techo escrutan con su gritos aquello que les rodea atentos al más leve movimiento prestos a lanzarse sobre su presa. La oscuridad es su elemento y sólo allí muestran su tremenda vitalidad.

Alfil.

Bel Luna, 2008

Authors: Alfil

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